Martes 22 – Feria (o Memoria Libre: San Paulino de Nola, obispo – Blanco / Santos Juan Fischer, obispo y Tomás Moro, mártires – Rojo) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura del segundo libro de los Reyes (19, 9b–11. 14–21. 31–35ª. 36)
Porque de Jerusalén saldrá un resto, y del monte Sión, algunos sobrevivientes
9Senaquerib envió de nuevo mensajeros a Ezequías para decirle: 10 “Hablen así a Ezequías, rey de Judá: Que no te engañe tu Dios, en quien confías, haciéndote pensar que Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria. 11Tú has oído, seguramente, lo que hicieron los reyes de Asiria a todos los países, al consagrarlos al exterminio total. ¿Y tú te vas a librar?” 14Ezequías tomó la carta de la mano de los mensajeros y la leyó. Después subió a la Casa del Señor, la desplegó delante del Señor 15y oró, diciendo: “Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que tienes tu trono sobre los querubines: tú solo eres el Dios de todos los reinos de la tierra, tú has hecho el cielo y la tierra. 16Inclina tu oído, Señor, y escucha; abre tus ojos, Señor, y mira. Escucha las palabras que Senaquerib ha mandado decir, para insultar al Dios viviente. 17Es verdad, Señor, que los reyes de Asiria han arrasado todas las naciones y sus territorios. 18Ellos han arrojado sus dioses al fuego, porque no son dioses, sino obra de las manos del hombre, nada más que madera y piedra. Por eso los hicieron desaparecer. 19Pero ahora, Señor, Dios nuestro, ¡sálvanos de su mano, y que todos los reinos de la tierra reconozcan que tú solo, Señor, eres Dios!”. 20Isaías, hijo de Amós, mandó a decir a Ezequías: “Así habla el Señor, Dios de Israel: Tú me has dirigido una súplica acerca de Senaquerib, rey de Asiria, y yo la he escuchado. 21Esta es la palabra que el Señor ha pronunciado contra él: Te desprecia, se burla de ti, la virgen hija de Sión; a tus espaldas mueve la cabeza la hija de Jerusalén. 31Porque de Jerusalén saldrá un resto, y del monte Sión, algunos sobrevivientes. El celo del Señor de los ejércitos hará todo eso. 32Por eso, así habla el Señor acerca del rey de Asiria: El no entrará en esta ciudad, ni se lanzará una flecha; no la enfrentará con el escudo, ni se levantará contra ella un terraplén. 33Se volverá por el mismo camino, sin entrar en esta ciudad –oráculo del Señor– 34Yo protegeré a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi servidor”. 35Aquella misma noche, el Ángel del Señor salió e hirió en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. 36Entonces Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, emprendió el regreso y se quedó en Nínive.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo Responsorial: 48 (47), 2–4.10–11
R. ¡El Señor afianzó para siempre su Ciudad!
2El Señor es grande y digno de alabanza, en la Ciudad de nuestro Dios. 3Su Santa Montaña, la altura más hermosa, es la alegría de toda la tierra. R.
La Montaña de Sión, la Morada de Dios, es la Ciudad del gran Rey: 4Dios se manifestó como un baluarte en medio de sus palacios. R.
10Nosotros evocamos tu misericordia en medio de tu Templo, oh Dios. 11Tu alabanza, lo mismo que tu nombre, llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 7, 6. 12–14
Traten a los demás como quieren que ellos los traten
6No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos. 12Todos los que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas. 13Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. 14Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.
Palabra del Señor.
Comentario:
Ésta es una exhortación a entrar a formar parte de los fieles, y no simplemente a seguir a la multitud o a ceder ante la presión social y así perderse. Jesús pone ante sus oyentes los dos caminos expresados en la alianza del Sinaí y a lo largo del AT (Dt 30, 15-20; Jr 21, 8; Sal 1). Hace esencialmente la misma exhortación que Dt 30, 19-20. La senda difícil (v. 14) es un camino “lleno de aflicción” y hace referencia a la persecución que conlleva el ir por el camino del reino (5, 10-12; 10, 17-25; 13, 21; 24, 9-31). Esta es la razón por la que son pocos los que lo encuentran, pese a la invitación abierta (7, 7). Tomado de Comentario Bíblico Internacional, Adrian Leske.
Meditemos:
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