martes, 22 de junio de 2010

Miércoles 23 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.


Primera lectura 

Lectura del segundo libro de los Reyes 22, 8. 10–13; 23, 1–3  

Todo el pueblo se comprometió en la alianza

228El sumo sacerdote Jilquías dijo al secretario Safán: “He encontrado el libro de la Ley en la Casa del Señor”. Jilquías entregó el libro a Safán, y este lo leyó. 10Luego el secretario Safán anunció al rey: “Jilquías, el sacerdote, me ha dado un libro”. Y Safán lo leyó delante del rey. 11Cuando el rey oyó las palabras del libro de la Ley, rasgó sus vestiduras, 12y dio esta orden a Jilquías, el sacerdote, a Ajicam, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Miqueas, a Safán, el secretario, y a Asaías, el servidor del rey: 13“Vayan a consultar al Señor por mí, por todo el pueblo y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que ha sido encontrado. Porque es grande el furor del Señor que se ha encendido contra nosotros, ya que nuestros padres no han obedecido a las palabras de este libro y no han obrado conforme a todo lo que está escrito en él”.

231El rey mandó que se reunieran junto a él todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. 2Luego subió a la Casa del Señor, acompañado de todos los hombres de Judá y de todos los habitantes de Jerusalén -los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el más pequeño al más grande-, y les leyó todas las palabras del libro de la Alianza, que había sido hallado en la Casa del Señor. 3Después, de pie sobre el estrado, el rey selló delante del Señor la alianza que obliga a seguir al Señor y a observar sus mandamientos, sus testimonios y sus preceptos, de todo corazón y con toda el alma, cumpliendo las palabras de esta alianza escritas en aquel libro. Y todo el pueblo se comprometió en la alianza.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial 

Salmo Responsorial: 119 (118), 33–36. 39–40 

R¡Muéstrame el camino de tus preceptos, Señor!

33Muéstrame, Señor, el camino de tus preceptos, y yo los cumpliré a la perfección. 34Instrúyeme, para que observe tu ley y la cumpla de todo corazón. R.

35Condúceme por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo puesta mi alegría. 36Inclina mi corazón hacia tus prescripciones y no hacia la codicia. R.

39Aparta de mí el oprobio que temo, porque tus juicios son genuinos. 40Yo deseo tus mandamientos: vivifícame por tu justicia. R.

 

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 7, 6. 12-14

Traten a los demás como quieren que ellos los traten

6No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos. 12Todos los que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas. 13Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. 14Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.

Palabra del Señor.

Comentario:


Ésta es una exhortación a entrar a formar parte de los fieles, y no simplemente a seguir a la multitud o a ceder ante la presión social y así perderse. Jesús pone ante sus oyentes los dos caminos expresados en la alianza del Sinaí y a lo largo del AT (Dt 30, 15-20; Jr 21, 8; Sal 1). Hace esencialmente la misma exhortación que Dt 30, 19-20. La senda difícil (v. 14) es un camino “lleno de aflicción” y hace referencia a la persecución que conlleva el ir por el camino del reino (5, 10-12; 10, 17-25; 13, 21; 24, 9-31). Esta es la razón por la que son pocos los que lo encuentran, pese a la invitación abierta (7, 7). Tomado de Comentario Bíblico Internacional, Adrian Leske.


Meditemos:

 

  1. ¿Qué significa para nosotros la puerta estrecha?
  2. ¿Seguimos, en nuestros actos, el camino a la Vida?

 


Tags: Lectura diaria, Evangelio, Misa, Leccionario, Palabra de Dios

Publicado por Desconocido @ 19:00
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