domingo, 04 de julio de 2010

Lunes 05 – Feria (o Memoria libre: San Antonio Zaccaria, presbítero – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.


Primera lectura

Lectura del libro de Oseas 2, 16. 17b–18. 21–22

Yo la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré de su corazón 

16Por eso, yo la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré de su corazón. 17Allí, ella responderá como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto. 18Aquel día –oráculo del Señor– tú me llamarás: “Mi esposo” y ya no me llamarás: “Mi Baal”. 21Yo te desposaré para siempre, te desposaré en la justicia y el derecho, en el amor y la misericordia; 22te desposaré en la fidelidad, y tú conocerás al Señor.

Palabra de Dios.

 

Salmo Responsorial

Salmo 145 (144), 2–9

R. ¡El Señor es bondadoso y compasivo! 

2Día tras día te bendeciré, y alabaré tu Nombre sin cesar. 3¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza: su grandeza es insondable! R.

4Cada generación celebra tus acciones y le anuncia a las otras tus portentos: 5Ellas publican sus tremendos prodigios y narran tus grandes proezas. R.

6Ellas publican tus tremendos prodigios y narran tus grandes proezas. 7divulgan el recuerdo de tu inmensa bondad y cantan alegres por tu victoria. R.

8El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; 9el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

 

Evangelio

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 9, 18–26

Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, y vivirá 

18Así les estaba hablando, cuando se acercó un magistrado y se postraba ante él diciendo: "Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá." 19Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos. 20En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto. 21Pues se decía para sí: "Con sólo tocar su manto, me salvaré." 22Jesús se volvió, y al verla le dijo: "¡Ánimo!, hija, tu fe te ha salvado." Y se salvó la mujer desde aquel momento. 23Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando, 24decía: "¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida." Y se burlaban de él. 25Mas, echada fuera la gente, entró él, la tomó de la mano, y la muchacha se levantó. 26Y esta noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Palabra del Señor.


Comentario:

 

La Biblia Latinoamericana nos comenta sobre este pasaje: “Comparando con la versión que Marcos y Lucas dan de los hechos que siguen, se notará que Mateo, una vez más, no se interesó por los detalles concretos. Tampoco se interesó por el drama personal de la mujer que tocó el mando de Jesús. Y no le gustó que fuera sanada antes de que Jesús le dirigiera alguna palabra liberadora. Pues, con Mateo, Jesús siempre es el que interroga, que toma la iniciativa. Y en la resurrección de la niña, solamente quiso recalcar el poder soberano de Jesús”. De todos modos, llama poderosamente la atención, el drama humano presentado por Mateo: el padre de la niña sabe que esta ha muerto. Pero lo mismo confía en el poder de Jesús más allá del poder de la muerte. Jesús puede traer “de la otra orilla” a una persona muerte, Jesús tiene poder sobre las “garras” de la muerte. Esa imagen, bien definida de Cristo, es la que marca Mateo… La gente que rodea a Jesús sabe bien que él puede aún contra la muerte. No hay poder en el mundo que pueda contra Jesús, todos los poderes obedecen al Hijo de Dios.

 

Meditemos:

 

  1. ¿En qué situaciones le hemos pedido cosas “imposibles” a Jesucristo?
  2. ¿Tenemos la fe del padre de la niña como para pedir, con seguridad, cosas que creemos imposibles de ser satisfechas?

 

 


Tags: lectura diaria, misa, liturgia, leccionario, biblia, evangelio

Publicado por Desconocido @ 23:43
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