Domingo 11 – DOMINGO 15 DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 3ra semana para el Salterio.
Primera Lectura
Lectura del libro del Deuteronomio (30, 9–14)
La palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la practiques
Moisés habló al pueblo, diciendo: 9El Señor, tu Dios, te dará abundante prosperidad en todas tus empresas, en el fruto de tus entrarás, en las crías de tu ganado y en los productos de tu suelo. Porque el Señor volverá a complacerse en tu prosperidad, como antes se había complacido en la prosperidad de tus padres. 10Todo esto te sucederá porque habrás escuchado la voz del Señor, tu Dios, y observado sus mandamientos y sus leyes, que están escritas en este libro de la Ley, después de haberte convertido al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma. 11Este mandamiento que hoy te prescribo no es superior a tus fuerzas ni está fuera de tu alcance. 12No está en el cielo, para que digas: "¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica? 13Ni tampoco está más allá del mar, para que digas: "¿Quién cruzará por nosotros a la otra orilla y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?" 14No, la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la practiques.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 69 (68), 14. 17. 30–31. 36–37
R. ¡Busquen al Señor, y vivirán!
14Mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable: respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad. R.
17Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor, por tu gran compasión vuélvete a mí; 30yo soy un pobre desdichado, Dios mío, que tu ayuda me proteja: 31así alabaré con cantos el nombre de Dios, y proclamaré su grandeza dando gracias. R.
36Porque Dios salvará a Sión y volverá a edificar las ciudades de Judá: 37el linaje de sus servidores la tendrá como herencia, y los que aman su nombre morarán en ella. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas (1, 15–20)
Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz
15Cristo Jesús es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación, 16porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de él y para él. 17El existe antes que todas las cosas y todo subsiste en él. 18El es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia. El es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que él tuviera la primacía en todo, 19porque Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud. 20Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz.
Palabra de Dios.
Aleluya: Cfr. Juan 6, 63. 68
Aleluya. “Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida; tú tienes palabras de Vida eterna”. Aleluya.
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (10, 25–37)
¿Quién es mi prójimo?
25Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?". 26Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?". 27El le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo". 28"Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida". 29Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?". 30Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. 31Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. 32También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino. 33Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. 34Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. 35Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: "Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver" 36¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?". 37"El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera".
Palabra del Señor.
Comentario:
25Y entonces, un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?". La pregunta que hace el maestro de la ley es la pregunta del millón. El camino cristiano es una senda abierta hacia la vida eterna. Y en esa senda hay poco lugar para la teoría. Se trata de “hacer”, y no de “pensar”. Muchos se autodenominan “libre-pensadores”, y se plantean interrogantes, cuestionan a Dios, con argumentos pseudo científicos tratan de contradecir lo que dice la Biblia, todo eso en grandes pensamientos, palabras y más palabras. También están los cristianos que son pura teoría, saben todo, pero viven nada, hablan mucho pero hacen poco, son los que suponen que el saber suplanta al amar.
26Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?". El Señor no se deja intimidar. A una pregunta responde con otra. ¿Qué está escrito en la ley? Significa: Qué aprendiste, qué te enseñaron. Es como decir: Dejemos que Dios nos diga lo que hay que hacer. Jesús evita la discusión, la teoría, las meras palabras, el bla, bla… Vamos a lo concreto: Dios ya habló, ya dijo lo que hay que hacer, hace falta realizarlo y nada más.
27El le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo". 28"Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida". El doctor de la ley sigue en la misma, palabras, teoría. Responde bien, pero todavía no alcanza darse cuenta en dónde se está metiendo. El que venía a “poner a prueba”, está a punto de rendir examen. De todas maneras, la respuesta, aún teórica, es acertada. La ley se resume en el amor a Dios y al prójimo. Se trata sólo de eso, de nada más y… ¡de nada menos! El amor no es una idea, es una realidad práctica, concreta, palpable. San Pablo lo expresa en la primera carta a los corintios, capítulo 13, versículos 4 al 7: “El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. Insistamos: no es pensar, es hacer.
29Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?". A nadie le gusta perder, pero a este “doctor de la ley”, parece que menos. Quiere justificarse porque ha quedado mal parado. Su insistencia nos servirá para aprender de Jesús una de las lecciones más hermosas que nos puede dar. La parábola del buen samaritano es una enseñanza formidable sobre cómo debe ser nuestro comportamiento con cualquier persona, conocida o no, que está sufriendo una situación difícil para su vida.
33Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. 34Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. ¿Quién es un “samaritano”? Nos dice el Comentario Bíblico Latinoamericano, pág. 542:
Entonces entra en escena un samaritano, enemigo de los judíos (Eclo 50, 25-26; Jn 4, 9; 8, 48; Mt 10, 5, etc.). En 2 Re 17, 24-41 el origen de lo samaritanos se explica por la migración forzada de cinco grupos paganos, que se establecieron en Samaría y la contaminación con sus costumbres paganas. Los samaritanos rendían culto a Dios en lo alto del monte Garizim, mientras que los israelitas lo hacían en Jerusalén. Como palabra de Dios aceptaban solo el Pentateuco. En la parábola de Jesús, el que posee el secreto de la vida eterna resulta ser este extranjero, cuya religión no era tan perfecta ni tan pura como la de los sacerdotes de Jerusalén. Él actúa movido por la compasión, sin preocuparse de la Ley; un amor es desinteresado, personal y eficaz.
Fijémonos, en detalle, cómo hace el samaritano al hombre “medio muerto”. El movimiento del samaritano se realiza en cuatro pasos:
35Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: 'Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver'. Fíjate cristiano lo que el Señor te enseña. “Al día siguiente” el Señor sigue llamando (Jn 1, 43), “al día siguiente” (Jn 6, 22 y siguientes) sigue enseñando. “Al día siguiente” tiene el sentido de una nueva creación (Gn 1, 5) es una resurrección desde las sombras de la muerte (Mt 28, 1; Mc 16, 2; Lc 24, 1; Jn 20, 1). El día siguiente significa “no te desentiendas ni te detengas”, la caridad no es una buena acción, es un modo de vivir, es dar los frutos de lo que somos (Mt 7, 20; Lc 6, 43).
36¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?". Jesús invierte la pregunta del doctor de la Ley. El preguntaba: “¿Quién es mi prójimo?”, Jesús pregunta: “¿De quién soy yo prójimo?”. Si entendemos que prójimo es el que está próximo, la gran revolución copernicana de Jesús es hacernos dar cuenta que nosotros no somos el sol alrededor el cual giran todos los planetas. No es que me tienen que venir a buscar si tienen problemas. El sol es siempre el que necesita, el pobre, el afligido, el abandonado. Los demás debemos girar alrededor de la necesidad ajena. ¡No es esperar a que me llamen, es ir a ver que necesitan! Un cristianismo fácil nos lleva a ayudar si nos lo piden. Un cristianismo serio y honesto nos lleva a ofrecer ayuda cuando vemos que el otro necesita. No se trata de ser metidos, se busca ser prudentemente serviciales, que es otra cosa muy distinta.
37"El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera". Para Jesús no hay medias tintas. O se hace lo que se piensa o no sirve. Ser cristiano es ser práctico, ser concreto. No hay nada más desagradable que ver a un cristiano que solo piensa y no hace, que está lleno de especulaciones y vacío de obras. “El que no vive como piensa, termina pensando como vive”, nos dice el refrán popular: si no somos capaces de obrar como pensamos terminaremos en una nube densamente vacía que nos impedirá ver el rumbo que debe tener nuestra vida.
Meditemos:
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