Jueves 15 – Memoria Obligatoria: San Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia – Blanco / Misa: de la memoria – Liturgia de las horas: de la memoria.
Primera lectura
Lectura del libro
de Isaías 26, 7-9. 12. 16-19
Tu rocío es un rocío de luz, y la tierra dará vida a las Sombras
7La senda del justo es recta, tú allanas el sendero del justo. 8Sí, en la senda trazada por tus juicios, esperamos en ti, Señor: tu Nombre y tu recuerdo son el deseo de nuestra alma. 9Mi alma te desea por la noche, y mi espíritu te busca de madrugada, porque cuando tus juicios se ejercen sobre la tierra, los habitantes del mundo aprenden la justicia. 12Señor, tú nos aseguras la paz, porque eres tú el que realiza por nosotros todo lo que nosotros hacemos. 13Señor, Dios nuestro, otros señores nos han dominado, pero a nadie reconocemos fuera de ti, solamente pronunciamos tu Nombre. 16En medio de la angustia, Señor. acudimos a ti, clamamos en la opresión, cuando nos golpeaba tu castigo. 17Como la mujer embarazada, que está por dar a luz, se refuerce y da gritos de dolor, así éramos nosotros delante de ti, Señor. 18Hemos concebido, nos hemos retorcido, y no dimos a luz más que viento. ¡No Hemos traído la salvación a la tierra, no le nacieron habitantes al mundo! 19Pero tus muertos revivirán, se levantarás sus cadáveres. ¡Despierten y griten de alegría los que yacen en el polvo! Porque tu rocío es un rocío de luz, y la tierra dará vida a las Sombras.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 102 (101), 13-14b. 15-21
R. ¡El Señor miró a la tierra desde el cielo!
13Tú, Señor, reinas para siempre, y tu Nombre permanece eternamente. 14Tú te levantarás, te compadecerás de Sión, porque ya es hora de tenerle piedad, 15tus servidores sienten amor por esas piedras y se compadecen de esas ruinas. R.
16Las naciones temerán tu Nombre, Señor, y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria: 17cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso en medio de ella; 18Cuando acepte la oración del desvalido y no desprecie su plegaria. R.
19Quede esto escrito para el tiempo futuro y un pueblo renovado alabe al Señor: 20porque él se inclinó desde su alto Santuario y miró a la tierra desde el cielo, 21para escuchar el lamento de los cautivos y librar a los condenados a muerte. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 11, 28-30
Soy manso y humilde de corazón
28Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. 29Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. 30Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.
Palabra del Señor.
Comentario:
El libro del profeta Jeremías, en el capítulo 31, versículo 25, nos dice: “Porque yo abrevaré a los que están agotados y colmaré a los que están exhaustos”; Jesús retoma esa idea de Dios que cuida de los cansados y se la aplica a sí mismo, el “Dios hecho carne”. La belleza de las palabras de Jesús es que Dios está en la tierra y se hizo uno de nosotros para estar con nosotros, como lo estamos nosotros, cargándonos en nuestra debilidad y consolando nuestras tristezas y fatigas. Por eso se muestra “paciente y humilde de corazón” (v. 29) dispuesto a cuidarnos y hasta a dar “mi vida por las ovejas” (Juan 0,15). Que su carga sea “suave y liviana” implica, no que las cosas de Dios son sencillas y fáciles, sino que Él las hace “sencillas y livianas” para nosotros. Cargar el yugo de Jesús es fácil porque Él lo carga por nosotros.
Meditemos:
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Martes 13 – Feria (o Memoria Libre: San Camilo de Lelis, presbítero – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (7, 1–9)
Si ustedes no creen, no subsistirán
1En tiempos de Ajaz, hijo de Jotam, hijo de Ozías, rey de Judá, Resín, rey de Aram, y Pécaj, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para atacarla, pero no la pudieron expugnar. 2Cuando se informó a la casa de David: "Aram está acampado en Efraím", se estremeció su corazón y el corazón de su pueblo, como se estremecen por el viento los árboles del bosque. 3El Señor dijo a Isaías: "Ve al encuentro de Ajaz, tú y tu hijo Sear Iasub, al extremo del canal del estanque superior, sobre la senda del campo del Tintorero. 4Tú le dirás: Mantente alerta y no pierdas la calma; no temas, y que tu corazón no se intimide ante esos dos cabos de tizones humeantes, ante el furor de Resín de Aram y del hijo de Remalías. 5Porque Aram, Efraím y el hijo de Remalías se han confabulado contra ti, diciendo: 6"Subamos contra Judá, hagamos cundir el pánico, sometámosla y pongamos allí como rey al hijo de Tabel". 7Pero así habla el Señor: Eso no se realizará, eso no sucederá 8a Porque la cabeza de Aram es Damasco, y la cabeza de Damasco Resín; 9a la cabeza de Efraím es Samaría, y la cabeza de Samaría, el hijo de Remalías. –Dentro de sesenta y cinco años, Efraím será destrozado, y no será más un pueblo–. Si ustedes no creen, no subsistirán".
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 48 (47), 2–8
R. ¡El Señor afianzó para siempre su Ciudad!
2El Señor es grande y digno de alabanza, en la Ciudad de nuestro Dios. 3Su Santa Montaña, la altura más hermosa, es la alegría de toda la tierra. R.
La Montaña de Sión, la Morada de Dios, es la Ciudad del gran Rey: 4El Señor se manifestó como un baluarte en medio de sus palacios. R.
5Porque los reyes se aliaron y avanzaron unidos contra ella; 6pero apenas la vieron quedaron pasmados y huyeron despavoridos. R.
7Allí se apoderó de ellos el terror y dolores como los del parto, 8como cuando el viento del desierto destroza las naves de Tarsis. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 11, 20–24
El día del juicio le será más llevadero a Tiro y Sidón y a Sodoma que a ustedes
20Entonces Jesús comenzó a recriminar a aquellas ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido. 21"¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza. 22Yo les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. 23Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? ¡No!, serás precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría. 24Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma será tratada menos rigurosamente que tú".
Palabra del Señor.
Comentario:
El llamado a la conversión que propone Jesús muchas veces no es escuchado por los que más se benefician de sus milagros, en este caso recrimina estas dos comunidades donde hizo muchos de ellos. A quién más se da, más se le pide. El día del juicio, el tiempo final, es donde se premia a cada uno según su respuesta al llamado de la gracia. Nosotros hoy también somos interpelados por el divino maestro y llamados a una respuesta ágil y pronta a su misericordia.
Meditemos:
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Domingo 11 – DOMINGO 15 DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 3ra semana para el Salterio.
Primera Lectura
Lectura del libro del Deuteronomio (30, 9–14)
La palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la practiques
Moisés habló al pueblo, diciendo: 9El Señor, tu Dios, te dará abundante prosperidad en todas tus empresas, en el fruto de tus entrarás, en las crías de tu ganado y en los productos de tu suelo. Porque el Señor volverá a complacerse en tu prosperidad, como antes se había complacido en la prosperidad de tus padres. 10Todo esto te sucederá porque habrás escuchado la voz del Señor, tu Dios, y observado sus mandamientos y sus leyes, que están escritas en este libro de la Ley, después de haberte convertido al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma. 11Este mandamiento que hoy te prescribo no es superior a tus fuerzas ni está fuera de tu alcance. 12No está en el cielo, para que digas: "¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica? 13Ni tampoco está más allá del mar, para que digas: "¿Quién cruzará por nosotros a la otra orilla y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?" 14No, la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la practiques.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 69 (68), 14. 17. 30–31. 36–37
R. ¡Busquen al Señor, y vivirán!
14Mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable: respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad. R.
17Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor, por tu gran compasión vuélvete a mí; 30yo soy un pobre desdichado, Dios mío, que tu ayuda me proteja: 31así alabaré con cantos el nombre de Dios, y proclamaré su grandeza dando gracias. R.
36Porque Dios salvará a Sión y volverá a edificar las ciudades de Judá: 37el linaje de sus servidores la tendrá como herencia, y los que aman su nombre morarán en ella. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas (1, 15–20)
Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz
15Cristo Jesús es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación, 16porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de él y para él. 17El existe antes que todas las cosas y todo subsiste en él. 18El es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia. El es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que él tuviera la primacía en todo, 19porque Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud. 20Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz.
Palabra de Dios.
Aleluya: Cfr. Juan 6, 63. 68
Aleluya. “Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida; tú tienes palabras de Vida eterna”. Aleluya.
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (10, 25–37)
¿Quién es mi prójimo?
25Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?". 26Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?". 27El le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo". 28"Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida". 29Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?". 30Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. 31Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. 32También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino. 33Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. 34Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. 35Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: "Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver" 36¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?". 37"El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera".
Palabra del Señor.
Comentario:
25Y entonces, un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?". La pregunta que hace el maestro de la ley es la pregunta del millón. El camino cristiano es una senda abierta hacia la vida eterna. Y en esa senda hay poco lugar para la teoría. Se trata de “hacer”, y no de “pensar”. Muchos se autodenominan “libre-pensadores”, y se plantean interrogantes, cuestionan a Dios, con argumentos pseudo científicos tratan de contradecir lo que dice la Biblia, todo eso en grandes pensamientos, palabras y más palabras. También están los cristianos que son pura teoría, saben todo, pero viven nada, hablan mucho pero hacen poco, son los que suponen que el saber suplanta al amar.
26Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?". El Señor no se deja intimidar. A una pregunta responde con otra. ¿Qué está escrito en la ley? Significa: Qué aprendiste, qué te enseñaron. Es como decir: Dejemos que Dios nos diga lo que hay que hacer. Jesús evita la discusión, la teoría, las meras palabras, el bla, bla… Vamos a lo concreto: Dios ya habló, ya dijo lo que hay que hacer, hace falta realizarlo y nada más.
27El le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo". 28"Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida". El doctor de la ley sigue en la misma, palabras, teoría. Responde bien, pero todavía no alcanza darse cuenta en dónde se está metiendo. El que venía a “poner a prueba”, está a punto de rendir examen. De todas maneras, la respuesta, aún teórica, es acertada. La ley se resume en el amor a Dios y al prójimo. Se trata sólo de eso, de nada más y… ¡de nada menos! El amor no es una idea, es una realidad práctica, concreta, palpable. San Pablo lo expresa en la primera carta a los corintios, capítulo 13, versículos 4 al 7: “El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. Insistamos: no es pensar, es hacer.
29Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?". A nadie le gusta perder, pero a este “doctor de la ley”, parece que menos. Quiere justificarse porque ha quedado mal parado. Su insistencia nos servirá para aprender de Jesús una de las lecciones más hermosas que nos puede dar. La parábola del buen samaritano es una enseñanza formidable sobre cómo debe ser nuestro comportamiento con cualquier persona, conocida o no, que está sufriendo una situación difícil para su vida.
33Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. 34Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. ¿Quién es un “samaritano”? Nos dice el Comentario Bíblico Latinoamericano, pág. 542:
Entonces entra en escena un samaritano, enemigo de los judíos (Eclo 50, 25-26; Jn 4, 9; 8, 48; Mt 10, 5, etc.). En 2 Re 17, 24-41 el origen de lo samaritanos se explica por la migración forzada de cinco grupos paganos, que se establecieron en Samaría y la contaminación con sus costumbres paganas. Los samaritanos rendían culto a Dios en lo alto del monte Garizim, mientras que los israelitas lo hacían en Jerusalén. Como palabra de Dios aceptaban solo el Pentateuco. En la parábola de Jesús, el que posee el secreto de la vida eterna resulta ser este extranjero, cuya religión no era tan perfecta ni tan pura como la de los sacerdotes de Jerusalén. Él actúa movido por la compasión, sin preocuparse de la Ley; un amor es desinteresado, personal y eficaz.
Fijémonos, en detalle, cómo hace el samaritano al hombre “medio muerto”. El movimiento del samaritano se realiza en cuatro pasos:
35Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: 'Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver'. Fíjate cristiano lo que el Señor te enseña. “Al día siguiente” el Señor sigue llamando (Jn 1, 43), “al día siguiente” (Jn 6, 22 y siguientes) sigue enseñando. “Al día siguiente” tiene el sentido de una nueva creación (Gn 1, 5) es una resurrección desde las sombras de la muerte (Mt 28, 1; Mc 16, 2; Lc 24, 1; Jn 20, 1). El día siguiente significa “no te desentiendas ni te detengas”, la caridad no es una buena acción, es un modo de vivir, es dar los frutos de lo que somos (Mt 7, 20; Lc 6, 43).
36¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?". Jesús invierte la pregunta del doctor de la Ley. El preguntaba: “¿Quién es mi prójimo?”, Jesús pregunta: “¿De quién soy yo prójimo?”. Si entendemos que prójimo es el que está próximo, la gran revolución copernicana de Jesús es hacernos dar cuenta que nosotros no somos el sol alrededor el cual giran todos los planetas. No es que me tienen que venir a buscar si tienen problemas. El sol es siempre el que necesita, el pobre, el afligido, el abandonado. Los demás debemos girar alrededor de la necesidad ajena. ¡No es esperar a que me llamen, es ir a ver que necesitan! Un cristianismo fácil nos lleva a ayudar si nos lo piden. Un cristianismo serio y honesto nos lleva a ofrecer ayuda cuando vemos que el otro necesita. No se trata de ser metidos, se busca ser prudentemente serviciales, que es otra cosa muy distinta.
37"El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera". Para Jesús no hay medias tintas. O se hace lo que se piensa o no sirve. Ser cristiano es ser práctico, ser concreto. No hay nada más desagradable que ver a un cristiano que solo piensa y no hace, que está lleno de especulaciones y vacío de obras. “El que no vive como piensa, termina pensando como vive”, nos dice el refrán popular: si no somos capaces de obrar como pensamos terminaremos en una nube densamente vacía que nos impedirá ver el rumbo que debe tener nuestra vida.
Meditemos:
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Miércoles 07 – Feria – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: de la feria.
Primera lectura
Lectura del libro de Oseas 10, 1–3; 7–8. 12
Siembren semillas de justicia, cosechen el fruto de la fidelidad
1Israel era una viña exuberante, que producía su fruto. Cuanto más se multiplicaban sus frutos, más multiplicaba él los altares; cuanto mejor le iba al país, mejores hacía él las piedras conmemorativas. 2Su corazón está dividido, ahora tendrán que expiar: el mismo Señor destrozará sus altares, devastará sus piedras conmemorativas. 3Seguramente dirán entonces: "No tenemos rey, porque no hemos temido al Señor. Pero el rey ¿qué podría hacer por nosotros?". 7¡Samaría está completamente perdida! Su rey es como una astilla sobre la superficie de las aguas. 8Los lugares altos de Aven, el pecado de Israel, también serán destruidos; espinas y cardos invadirán sus altares. Ellos dirán entonces a las montañas: "Cúbrannos", y a las colinas: "¡Caigan sobres nosotros!". 12Siembren semillas de justicia, cosechen el fruto de la fidelidad, roturen un campo nuevo: es tiempo de buscar al Señor, hasta que él venga y haga llover para ustedes la justicia.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 105 (104), 2–7
R. ¡Busquen el rostro del Señor! O bien: Aleluya.
2¡Canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas! 3¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor! R.
4¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro; 5recuerden las maravillas que él obró, sus portentos y los juicios de su boca! R.
6Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido: 7el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 10, 1-7
Vayan a las ovejas descarriadas de Israel
1Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia. 2Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; 3Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; 4Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó. 5A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: "No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. 6Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. 7Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. 8Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. 9No lleven encima oro ni plata, ni monedas, 10ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.
Palabra del Señor.
Comentario:
La llamada a los discípulos es muy importante para nosotros desde dos puntos de vista: primero: Jesús quiere involucrar fuertemente a los humanos en la tarea de redención. Como decía San Agustín: “El Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti”. Dios “necesita”, por decirlo de algún modo, de los “salvados” para salvar. Segundo: Desde está línea Jesús elige, llama, vocaciona. Cada uno de nosotros tendrá un rol diferente al resto, una tarea específica… pero la vida cristiana se convierte en un encuentro vocacional a cada instante de la existencia del creyente.
Meditemos:
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Martes 06 – Feria (o Memoria Libre: Santa María Goretti, virgen y mártir – Rojo) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura del libro de Oseas 4, 1; 8, 4–7. 11–13
En cuanto a los sacrificios que me ofrecen, ¡que los inmolen, que se coman la carne! ¡El Señor no los aceptará!
41Escuchen la palabra del Señor, israelitas, porque el Señor tiene un pleito con los habitantes del país; ya no hay fidelidad, ni amor, ni conocimiento de Dios en el país. 84Entronizaron reyes pero sin contar conmigo; designaron príncipes, pero sin mi aprobación. Se hicieron ídolos con su plata y su oro, para su propio exterminio. 5Yo rechazo tu ternero, Samaría; mi ira se ha encendido contra ellos. ¿Hasta cuándo no podrán recobrar la inocencia? 6Porque ese ternero proviene de Israel: lo hizo un artesano, y no es Dios. Sí, el ternero de Samaría quedará hecho pedazos. 7Porque siembran vientos, recogerán tempestades. Tallos sin espiga no produce harina, y si la produce, se la tragarán los extranjeros. 11Efraím multiplicó los altares para expiar el pecado, pero esos altares le han servido sólo para pecar. 12Por más que escriba para él mis prescripciones de mi Ley, se las tendría por una cosa extraña. 13En cuanto a los sacrificios que me ofrecen, ¡que los inmolen, que se coman la carne! ¡El Señor no los aceptará! Ahora, él se acordará de sus culpas y pedirá cuanta de sus pecados: entonces ellos regresarán a Egipto.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 115 (113b), 3–7b. 8–10
R. ¡Pueblo de Israel, confía en el Señor!
3Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra, él hace todo lo que quiere. 4Los ídolos, en cambio, son plata y oro, obra de las manos de los hombres. R.
5Tienen boca, pero no hablan, tienen ojos, pero no ven; 6tienen orejas, pero no oyen, tienen nariz, pero no huelen. R.
7Tienen manos, pero no palpan, tienen pies, pero no caminan. 8Como ellos serán los que los fabrican, los que ponen en ellos su confianza. R.
9Pueblo de Israel, confía en el Señor: él es tu ayuda y tu escudo. 10Familia de Aarón, confía en el Señor; él es tu ayuda y tu escudo. R.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 9, 32–38
La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos
32En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a un mudo que estaba endemoniado. 33El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: "Jamás se vio nada igual en Israel". 34Pero los fariseos decían: "El expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios". 35Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. 36Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. 37Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. 38Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
Palabra del Señor.
Comentario:
Las acciones de Jesús, liberadoras y sanadoras, son identificadas por sus adversarios como malas, provenientes del poder del maligno. No es raro que ellos piensen así… les quita “clientes”. Cuando la fe se ve como una cuestión de “poseer”, el “agente de pastoral” se vuelve mísero, cuida su “rebaño” no con amor, sino con mentiras y engaños. Por eso Jesús hace su solicitud de oración al Padre Dios por más “Trabajadores” para la cosecha. Se trata de buscar personas que trabajen para Dios y el bien de la “ovejas que no tienen pastor” y no para su propia ganancia de dinero o fama.
Meditemos:
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Lunes 05 – Feria (o Memoria libre: San Antonio Zaccaria, presbítero – Blanco) – Verde / Misa: a elección – Liturgia de las horas: a elección.
Primera lectura
Lectura del libro de Oseas 2, 16. 17b–18. 21–22
Yo la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré de su corazón
16Por eso, yo la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré de su corazón. 17Allí, ella responderá como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto. 18Aquel día –oráculo del Señor– tú me llamarás: “Mi esposo” y ya no me llamarás: “Mi Baal”. 21Yo te desposaré para siempre, te desposaré en la justicia y el derecho, en el amor y la misericordia; 22te desposaré en la fidelidad, y tú conocerás al Señor.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 145 (144), 2–9
R. ¡El Señor es bondadoso y compasivo!
2Día tras día te bendeciré, y alabaré tu Nombre sin cesar. 3¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza: su grandeza es insondable! R.
4Cada generación celebra tus acciones y le anuncia a las otras tus portentos: 5Ellas publican sus tremendos prodigios y narran tus grandes proezas. R.
6Ellas publican tus tremendos prodigios y narran tus grandes proezas. 7divulgan el recuerdo de tu inmensa bondad y cantan alegres por tu victoria. R.
8El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; 9el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas. R.
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 9, 18–26
Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, y vivirá
18Así les estaba hablando, cuando se acercó un magistrado y se postraba ante él diciendo: "Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá." 19Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos. 20En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto. 21Pues se decía para sí: "Con sólo tocar su manto, me salvaré." 22Jesús se volvió, y al verla le dijo: "¡Ánimo!, hija, tu fe te ha salvado." Y se salvó la mujer desde aquel momento. 23Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando, 24decía: "¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida." Y se burlaban de él. 25Mas, echada fuera la gente, entró él, la tomó de la mano, y la muchacha se levantó. 26Y esta noticia se divulgó por toda aquella comarca.
Palabra del Señor.
Comentario:
La Biblia Latinoamericana nos comenta sobre este pasaje: “Comparando con la versión que Marcos y Lucas dan de los hechos que siguen, se notará que Mateo, una vez más, no se interesó por los detalles concretos. Tampoco se interesó por el drama personal de la mujer que tocó el mando de Jesús. Y no le gustó que fuera sanada antes de que Jesús le dirigiera alguna palabra liberadora. Pues, con Mateo, Jesús siempre es el que interroga, que toma la iniciativa. Y en la resurrección de la niña, solamente quiso recalcar el poder soberano de Jesús”. De todos modos, llama poderosamente la atención, el drama humano presentado por Mateo: el padre de la niña sabe que esta ha muerto. Pero lo mismo confía en el poder de Jesús más allá del poder de la muerte. Jesús puede traer “de la otra orilla” a una persona muerte, Jesús tiene poder sobre las “garras” de la muerte. Esa imagen, bien definida de Cristo, es la que marca Mateo… La gente que rodea a Jesús sabe bien que él puede aún contra la muerte. No hay poder en el mundo que pueda contra Jesús, todos los poderes obedecen al Hijo de Dios.
Meditemos:
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Domingo 04 – DOMINGO 14 DURANTE EL AÑO – Verde / Misa: del Propio. Gloria. Credo – Liturgia de las horas: del Propio. 2da semana para el Salterio.
Primera Lectura
Lectura del libro de Isaías (66, 10–14)
Yo los consolaré a ustedes, y ustedes serán consolados en Jerusalén
10¡Alégrense con Jerusalén y regocíjense a causa de ella, todos los que la aman! ¡Compartan su mismo gozo los que estaban de duelo por ella, 11para ser amamantados y saciarse en sus pechos consoladores, para gustar las delicias de sus senos gloriosos! 12Porque así habla el Señor: Yo haré correr hacia ella la prosperidad como un río, y la riqueza de las naciones como un torrente que se desborda. Sus niños de pecho serán llevados en brazos y acariciados sobre las rodillas. 13Como un hombre es consolado por su madre, así yo los consolaré a ustedes, y ustedes serán consolados en Jerusalén. 14Al ver esto, se llenarán de gozo, y sus huesos florecerán como la hierba. La mano del Señor se manifestará a sus servidores, y a sus enemigos, su indignación.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
Salmo 66 (65), 1–3. 4–7. 16. 20
R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!
1¡Aclame a Dios toda la tierra! 2¡Canten la gloria de su Nombre! Tribútenle una alabanza gloriosa, 3digan a Dios: "¡Qué admirables son tus obras!". R.
4Toda la tierra se postra ante ti, y canta en tu honor, en honor de tu Nombre. 5Vengan a ver las obras de Dios, las cosas admirables que hizo por los hombres. R.
6Él convirtió el Mar en tierra firme, a pie atravesaron el Río. Por eso, alegrémonos en él, 7que gobierna eternamente con su fuerza. R.
16Los que temen a Dios, vengan a escuchar, yo les contaré lo que hizo por mí: 20Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia. R.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia (6, 14–18)
Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo y llevo en mi cuerpo las cicatrices de Jesús
Hermanos: 14Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo. 15Estar circuncidado o no estarlo, no tiene ninguna importancia: lo que importa es ser una nueva criatura. 16Que todos los que practican esta norma tengan paz y misericordia, lo mismo que el Israel de Dios. 17Que nadie me moleste en adelante: yo llevo en mi cuerpo las cicatrices de Jesús. 18Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo permanezca con ustedes. Amén.
Palabra de Dios.
Aleluya: Colosenses 3, 15–16
Aleluya. “Que la paz de Cristo reine en sus corazones; que la Palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza”. Aleluya.
Evangelio
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (10, 1–12. 17–20)
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos
1Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. 2Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. 3¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. 4No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. 5Al entrar en una casa, digan primero: "¡Que descienda la paz sobre esta casa!". 6Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. 7Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. 8En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; 9curen a sus enfermos y digan a la gente: "El Reino de Dios está cerca de ustedes". 10Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: 11¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca". 12Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad. 17Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre". 18El les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. 19Les he dado poder de caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. 20No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo".
Palabra del Señor.
Comentario:
1Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Esta designación significa que Jesús no quiere quedarse con un pequeño grupo de elegidos, los doce. Busca más misioneros para predicar la Palabra. En la Iglesia de hoy también es necesario que entre todos asumamos la tarea de predicar. Ya no son sólo los sacerdotes y las religiosas, los miembros de algún grupo misionero de la parroquia, quienes tienen la tarea de enseñar la Palabra de Dios a los que no la conocen. Los “72” somos todos. Todo buen cristiano es también miembro de los “72”, es también misionero.
2Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
Jesús da las razones para la misión. El trabajo es mucho, es abundante. Llama la atención de que Jesús habla de cosecha y no de siembra, es como si Dios ya hubiese sembrado y cuidado la semilla de la Palabra en los corazones de las familias que reciben a los misioneros. Como los trabajadores son pocos (lo fueron, lo son y lo serán), Jesús invita a la oración. El Señor no duda de la capacidad de sus servidores, el Señor sabe que faltan manos para realizar la tarea. No importa tanto lo que sabemos o no de la fe para salir a predicar, sino que lo más importante es que lo hagamos. Jesús es conciente de eso, por eso pide oraciones para que todos nos animemos a ser misioneros.
3¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
Si nos fijamos bien, no es una invitación, es una orden. No es “si le parece”, “si quieren”, “por favor, ¿podrían ir?”, “si tienen tiempo”, es “VAYAN”, es un imperativo, un mandato, una orden. Nos toca a todos. De todas maneras, Jesús nos advierte que la tarea no es fácil. Salir a misionar es ser una oveja en medio de lobos. Quien obedece el mandato de Jesús sabe que, sí o sí, va a tener problemas, rechazos, insultos, intolerancia, maltratos, críticas.
4No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
El misionero que predica a Jesús va desprovisto de todo. Al contrario de este mundo globalizado, tecnificado, movido por el poder y el dinero, que todo lo compra, que todo lo usa y luego lo tira; Jesús nos invita a llevar… “NADA”. No tener dinero, alforja, calzado, significa confiar plenamente en Dios. Para misionar no hace falta el dinero, ni los medios que este da, hace falta tener fe, ganas y ser dóciles al Espíritu Santo. Con eso basta y sobra. Cuando Jesús dice “no se detengan a saludar a nadie por el camino”, está mostrándonos el apuro que Dios que tiene en que salgamos a misionar. No es mañana, es hoy, es ¡ya! No detenernos significa dejar de lado nuestras lentitudes, comodidades, miedos, timideces e inseguridades. Hoy es el tiempo de evangelizar.
5Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'.
La palabra paz para Jesús significa mucho más que para nosotros, es “Shalom”: Paz, bendición, prosperidad, armonía, bienestar. No es sólo un deseo, es una realidad. El solo hecho de que en una casa, una familia reciba a los misioneros y con ellos a la Palabra de Dios, hace que esa familia sea bendecida, plenificada con la gracia divina. Misionero, cuando llevas el mensaje de la fe casa por casa, hogar por hogar, estás llevando paz, bendición, prosperidad, armonía y bienestar divinos a esas familias. No es tu presencia, es Dios mismo que a través tuyo llega a esas casas.
17Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre".
Eso es lo que produce misionar: Gozo. Como todo lo que se hace con amor, con generosidad, con entrega, la tarea misionera produce el fruto de la alegría y el gozo en el que predica la Palabra, como nos dice el libro de los hechos de los Apóstoles: “La felicidad está más en dar que en recibir” (Hch 20, 35). Si no volvemos con gozo de misionar es que no entregamos todo lo mejor de nosotros. Aunque nos vaya “mal”, aunque las cosas no salgan, si dimos todo, volveremos con gozo. Cuando los discípulos le dicen a Jesús que “hasta los demonios se nos someten en tu Nombre” el responde en los versículos 18 y 19 que nada puede dañar al que predica la Palabra de Dios en su Santo Nombre. “Nada podrá dañarlos” nos da la seguridad que Dios está cuidando a los que, en su Nombre, levantan la cosecha. ¡Salgamos sin miedo a predicar, que Dios está de nuestro lado!
20No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo".
La alegría más perfecta del cristiano no es el “éxito” de la tarea, no es la “victoria” sobre las fuerzas de la oscuridad; lo más gozoso para los creyentes es que “sus nombres estén escritos en el cielo”. Con estas palabras Jesús da garantías de que nos tiene en cuenta. Que tu nombre esté escrito en el cielo significa que Dios valora tu docilidad y te tiene presente como uno de los suyos. Somos los amigos de Dios y el cielo es nuestra casa.
Meditemos:
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Sábado 03 – Fiesta: Santo Tomás, Apóstol – Rojo / Misa: del propio. Gloria. Lecturas propias. Prefacio de Apóstoles. – Liturgia de las horas: del propio. Día penitencial.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 19-22
Están edificados sobre el cimiento de los apóstoles
19Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. 20Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo. 21En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor. 22En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 117 (116), 1. 2 (R.: Mc 16, 15)
R. ¡Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio!
1¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos! R.
2Porque es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. ¡Aleluya!. R.
Aleluya: Juan 20, 29
“Porque me has visto, Tomás, has creído –dice el Señor–. Dichosos los que creen sin haber visto”
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 24-29
¡Señor mío y Dios mío!
24Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. 25Los otros discípulos le dijeron: "¡Hemos visto al Señor!". El les respondió: "Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré". 26Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". 27Luego dijo a Tomás: "Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe". 28Tomas respondió: "¡Señor mío y Dios mío! 29Jesús le dijo: "Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!".
Palabra del Señor.
Comentario:
Ha existiendo, desacuerdo y falta de certeza en lo que se refiere a la identidad del apóstol Tomás. En tres pasajes del Evangelio de Juan (Juan 11,16; Juan 20,24 y Juan 21, 2), se le llama "Tomás, llamado el Dídimo". Tanto la palabra griega "Dídimo" como la aramea "Tau'ma", significan "gemelo", o "mellizo". Por lo tanto, la expresión "Tomás, llamado el Dídimo" es una tautología que elude mencionar el nombre real del personaje.
El evangelio de Tomás, hallado en Nag Hammadi, comienza así: "Estas son las palabras secretas que pronunció Jesús el Viviente y que Dídimo Judas Tomás consignó por escrito". La tradición siria informa también de que el nombre completo del apóstol era Judas Tomás, y en el apócrifo conocido como Hechos de Tomás, escrito en Siria oriental a comienzos del siglo III, es identificado con Judas, uno de los cuatro “hermanos” de Jesús mencionados en Marcos 6, 3. La interpretación cristiana tradicional no considera que Judas y Tomás sean la misma persona.
En los evangelios sinópticos y en los Hechos de los Apóstoles aparece en la lista de los apóstoles (Mateo 10,3, Marcos 3,18, Lucas 6,15), pero no se da más información acerca de él.
El apóstol Tomás aparece en varios pasajes del Evangelio de Juan:
Juan 11,16: Lázaro acaba de morir, y los discípulos se resisten a la decisión de Jesús de volver a Judea, donde los judíos lo esperan para apedrearlo. Jesús está decidido, pero es Tomás quien dice la última palabra: "Vamos también nosotros, para que muramos por él".
Juan 14,5: Durante la Última Cena, Jesús asegura a sus discípulos que conocen el camino al lugar a donde él va a ir. Tomás, sin embargo, pregunta: "Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?". Jesús replica que él es el camino, la verdad y la vida, y que sólo a través de él conocerán al Padre; interviene después Felipe pidiendo que les muestre al Padre. A esto sigue una compleja exposición que hace Jesús de su relación con el Padre.
Juan 20,24-29: Aunque a Tomás se le anuncia la resurrección de Jesús, se niega a admitirla: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no creeré." Ocho días después, Tomás toca con sus propias manos las heridas de Jesús en las manos y en su costado. Jesús le recrimina haber necesitado ver para creer. Es el más conocido de todos los episodios evangélicos relacionados con el apóstol Tomás.
En los primeros dos siglos de la era cristiana circularon varios escritos atribuidos al apóstol Tomás. El más importante de todos ellos es sin duda el Evangelio de Tomás, apócrifo descubierto en 1945 en Nag Hammadi, aunque es poco probable que su autor haya sido el personaje citado en el Nuevo Testamento, ya que el manuscrito copto hallado en Nag Hammadi data de alrededor de 340. Es un conjunto de 114 dichos atribuidos a Jesús, en sus conversaciones con los discípulos. Además, tuvo amplia difusión otro apócrifo, el llamado Evangelio del Pseudo Tomás -no confundir con el anterior-, escrito probablemente a finales del siglo II, tal vez en Siria, que se encuadra en el grupo de los apócrifos de la infancia. En el texto gnóstico del siglo III Pistis Sophia, Tomás es citado como uno de los tres testigos encargados de transmitir las enseñanzas de Jesús, junto a los apóstoles Felipe y Mateo, lo que parece demostrar que estaba bastante difundida su inclusión entre los evangelistas.
Se atribuye a Tomás la evangelización de Oriente. Tiene una gran importancia tanto en Siria como en la India. Tomás tiene un importante papel en la leyenda del rey Abgar de Edesa, ya que envió a Tadeo (no confundir con el apóstol Judas Tadeo) a predicar en Edesa después de la Ascensión de Cristo (Eusebio de Cesarea, Historia ecclesiae 1.13; III.1; Efrén el Sirio relata también esta leyenda.) En la década de 380, la monja Egeria describió su visita en una carta dirigida a su comunidad de religiosas en Occidente (Itineraria Egeriae): “llegamos a Edesa, en nombre de Cristo Nuestro Señor, y, a nuestra llegada, reparamos inmediatamente en la iglesia y monumento de Santo Tomás. Allí, según la costumbre, se reza y se hacen las otras cosas que se acostumbra a hacer en los lugares santos; leímos también algunas cosas acerca de Santo Tomás. La iglesia de allí es muy grande y hermosa, y de nueva construcción, un lugar muy a propósito como casa de Dios, y, como había muchas cosas que yo deseaba ver, fue necesario permanecer allí durante tres días”.
Eusebio de Cesarea (Historia Ecclesiastica, III.1) cita un texto de Orígenes, que vivió en la primera mitad del siglo III, en el que afirma que Tomás fue el apóstol de los partos. Sin embargo, Tomás es más conocido como evangelizador de la India (al este de Partia), según se relata en los Hechos de Tomás (hacia 200). En Edessa, donde se veneran sus reliquias, el poeta Efrén el Sirio (muerto en 373) escribió un himno, en que el diablo exclama:
...¿En qué lugar escaparé del justo?
Incité a la Muerte a que acabase con los Apóstoles, para escapar así a sus golpes.
Pero ahora se me golpea aún más duramente: el Apóstol del que escapé en la India me ha alcanzado en Edessa; aquí y allí me encuentro con el mismo.
Allí donde yo voy está él: aquí y allí lo encuentro, para mi desgracia.
Se han conservado varios himnos al apóstol Tomás, atribuidos a Efrén el Sirio, en códices de los siglos VIII y IX, que transmiten la tradición según la cual los restos de Tomás fueron llevados a Edessa desde la India por un mercader. Las reliquias, según la citada tradición, obraron milagros tanto en la India como en Edessa.
Los Hechos de Tomás describen, en su capítulo 17, la visita de Tomás al rey Gondofares, en el norte de la India. Según este texto (capítulos 2 y 3), Tomás viajó a la India por mar. Que tales viajes eran posibles es conocido a través de textos como el Periplo del Mar Eritreo. En 1872 se descubrió que el rey Gondofares había existido realmente, y había reinado entre los años 21 y 47. Posiblemente, el autor de los Hechos de Tomás manejó datos históricos fidedignos en lo referente a la India; esto, no obstante, no constituye prueba alguna de historicidad en lo referente al supuesto viaje del apóstol.
Según la tradición, Tomás sufrió martirio en la India el 3 de julio del año 72. Por esa razón su festividad se celebra el 3 de julio. Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Tom%C3%A1s_el_Ap%C3%B3stol, vista el 24-06-09.
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